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REFLEXIONES

de LEO GELUDA

 

El rompecabezas

 

Un científico vivía preocupado con los problemas del mundo y estaba resuelto a encontrar medios de disminuirlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.

Cierto día, su hijo de siete años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción intentó hacer que el hijo fuese a jugar en otro sitio. Viendo que sería imposible sacarlo de allí, el padre procuró algo que pudiese ser ofrecido al hijo con el objetivo de distraer su atención. De repente tomó un mapa del mundo de una revista, y con una tijera, recortó el mapa en muchos pedazos y, junto con un rollo de cinta adhesiva, lo entregó al hijo diciendo:

 

¿A ti te gustan los rompecabezas? Entonces voy a darte el mundo para arreglar. Aquí está el mundo todo roto. ¡Mira si puedes arreglarlo bien!. Hazlo todo solo. Calculó que al niño le llevaría días para recomponer el mapa.

 

Algunas horas después, oyó la voz del hijo que le llamaba calmamente:

 

- Padre, padre, ya he hecho todo. ¡conseguí terminar todo!. Al principio el padre no dio crédito a las palabras del hijo. Sería imposible en su edad haber conseguido recomponer un mapa que jamás había visto. Entonces, el científico levantó sus ojos de sus anotaciones, seguro de que vería un trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en los debidos sitios. ¿Cómo sería posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?

- Tu no sabías como era el mundo, hijo mío, cómo lo conseguiste?

- Padre, yo no sabía como era el mundo, pero cuando tu quitaste el papel de la revista para recortar, yo vi que del otro lado había la figura de un hombre. Cuando tu me diste el mundo para arreglar yo intenté pero no lo conseguí. Fue entonces que me acordé de el hombre, di la vuelta a los recortes y empecé a arreglar al hombre que yo sabía como era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di la vuelta a la hoja y encontré que había arreglado el Mundo.

 

Ciertas veces los problemas nos abruman, no sabemos como reaccionar ante situaciones que parecen irresolubles, ante imprevistos que a simple vista nos será muy difícil conjurar y nos rendimos tal vez sin siquiera hacer el mínimo esfuerzo. Tal vez la solución está tan cerca que nos parece tan lejana, tal vez con solamente dar vuelta la página, podamos resolver complicaciones que parecen no tener respuesta.

 

Las piedras de la vida

 

 

Un experto asesor de empresas en “Gestión de Tiempo” quiso sorprender a sus asistentes a su conferencia.

 

Sacó de debajo de su escritorio un frasco de boca ancha, lo colocó sobre la mesa, junto a una bandeja con piedras del tamaño de un puño y preguntó:

 

¿Cuántas piedras piensan que caben en el frasco?

 

Después de que los asistentes hicieran sus conjeturas, empezó a meter piedras hasta que llenó el frasco. Luego preguntó:

 

¿Esta lleno?

 

Todo el mundo lo miró y asintió.

 

Entonces sacó de debajo de la mesa un cubo con piedrecitas. Metió parte de ellas en el frasco y lo agitó.

 

Las piedrecitas más pequeñas penetraron por los espacios que dejaban las piedras más grandes. Entonces el experto sonrió con ironía y repitió:

 

¿Está lleno?

 

Tal vez no- dijeron.

 

Luego puso en la mesa un cubo de arena que comenzó a volcar en el frasco. La arena se filtraba por los pequeños recovecos que dejaban las piedras y las piedrecillas.

 

¿Esta lleno?- preguntó de nuevo.

¡No!- exclamaron los asistentes.

Bien- dijo.

 

Entonces sacó una jarra con agua que comenzó a verter en el frasco. El frasco aún no se llenaba.

-         Bueno. -¿Qué hemos demostrado?- peguntó.

-          

Uno de los asistentes respondió:

- Que no importa lo llena que esté tu agenda, si lo intentas siempre puedes hacer que quepan más cosas.

 

- ¡No!- concluyó el experto.- Lo que esta lección nos enseña es que, si no colocas las piedras grandes primero, nunca podrás colocarlas después.

 

¿Cuáles son las grandes piedras de la vida?

 

TUS SUEÑOS, LA PERSONA AMADA, TUS HIJOS, TUS AMIGOS, TU SALUD, Y TU FELICIDAD.

 

Recuerda:

 

Estas piedras, ponlas primero......... el resto encontrará su lugar.

 

 

La historia de PEPE

 

 

Pepe era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba como le iba, el respondía:

- Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo.

 

Era un Gerente único porque tenía varias meseras que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón por la que las meseras seguían a Pepe era por su actitud. El era un motivador natural: Si un empleado tenía un mal día, Pepe estaba ahí para decirle al empleado como ver el lado positivo de la situación.

 

Ver este estilo realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Pepe y le pregunté:

- No lo entiendo... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo... ¿Cómo lo haces?...

Pepe respondió:

 

- Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo, Pepe, tienes dos opciones hoy: Puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal  humor. Escojo estar de buen humor.

 

- Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello.

 

- Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo el lado positivo de la vida.

 

- Si, claro, pero no es tan fácil,- protesté.

- Si lo es,- dijo Pepe- todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección. Tu eliges como reaccionas ante cada situación, tu eliges como la gente afectará tu estado de ánimo, tu eliges estar de buen humor o mal humor.

En resumen, TU ELIGS COMO VIVIR LA VIDA.

 

Reflexioné en lo que Pepe me dijo...

Poco tiempo después, dejé la industria hotelera para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Pepe, cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar contra ella.

Varios años más tarde, me enteré que Pepe hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante, dejó la puerta de atrás abierta y una mañana fue asaltado por tres ladrones armados.

Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo, resbalo de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, Pepe fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una Clínica. Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Pepe fue dado de alta, aún con fragmentos de bala en su cuerpo.

Me encontré con Pepe seis meses después del accidente y cuando le pregunté como estaba, me respondió:

- Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo...

Le pregunté que pasó por su mente en el momento del asalto.

Contestó:

- Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos opciones: Podía elegir vivir o podía elegir morir... elegí vivir.

- ¿No sentiste miedo?- le pregunté. Y Pepe continuó:

- Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de los médicos y enfermeras, realmente me asusté. Podía leer en sus ojos:

Es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar una decisión

- ¿Qué hiciste?- pregunté.

- Bueno, uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y respirando profundo grite: “Si, a las balas”, mientras reían, les dije: “estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto.”

 

Pepe vivió por la maestría de los médicos, pero por sobre todo por su asombrosa actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente.

 

La ACTITUD personal, al final, lo es todo.